El Tarot es en realidad un libro escrito en símbolos

Al iniciar el estudio de El Tarot, lo primero que tenemos que tener en cuenta es que pertenece a los llamados “Libros de Sabiduría”. Vale decir, libros que han llegado por inspiración superior. No es posible determinar exactamente su origen histórico. Las primeras versiones de él aparecen en el Medioevo europeo. Sin embargo, su origen proviene por lo menos del Antiguo Egipto. Quizás ha sido tomado de una cultura aún más antigua.

El libro del Tarot tiene la particularidad de estar escrito en símbolos. Cuando tenemos una enseñanza escrita por el sistema tradicional, ésta ha quedado estática. Ha sido escrito para un tiempo y espacio determinado. Puede ser una enseñanza muy sabia para ese espacio-tiempo. Pero en otro lugar y época es una enseñanza limitada. No está dirigía a los intereses y motivaciones de los lectores de la nueva época. La enseñanza básica puede ser universal y eterna, pero el modo como se entrega debe variar de acuerdo a las circunstancias.

El Tarot en cambio es un libro dinámico. La enseñanza es extraída por los estudiosos a través de la meditación en los símbolos. Así se obtiene información siempre nueva, dirigida al espacio-tiempo del consultante y de acuerdo a su estado de consciencia. La humanidad a través de su desenvolvimiento histórico va expresando su consciencia, su “yo”, en planos cada vez más superiores. De allí que a medida que pasan los siglos, está en condiciones de entender nuevos conceptos, nuevas aplicaciones de las Leyes Universales. La revelación es entonces algo dinámico, permanente. La divinidad está en permanente diálogo con los elegidos.

Siempre habrá  algo nuevo en la enseñanza entregada por el Tarot y estará al nivel de lo que la persona que lo lee es capaz de comprender. Para entenderlo, es necesario poseer las claves que interpretan el significado de sus símbolos.

¿EXISTE UN TAROT ORIGINAL?

Nadie puede asegurar ser el poseedor de él. En realidad, el resolver esta pregunta carece de importancia. Aunque podemos poseerlo, sus símbolos nos dirían muy poco, pues el desarrollo cultural hace variar el significado de los grafismos. Por ejemplo, para un egipcio la representación de un pájaro llamado “ibis” representaba el infinito. Para nuestra cultura, puede ser mejor representado por el símbolo de un 8 horizontal. Este último símbolo nos dice más que el primero.

UN JUEGO DE NIÑOS

Muchos libros sagrados han sido quemados por la cultura dominante sobre una anterior. Cuando un pueblo era invadido, generalmente tenía que soportar la destrucción de su religión, su cultura, sus valores. Era superior el dios de los vencedores. Y así sigue siendo.

Por otra parte, los Libros Sagrados que han sido conservados o se encuentran en uso actualmente por la humanidad, han sufrido modificaciones por omisión y por distorsión.

Las autoridades religiosas han omitido parte de ellos de acuerdo a determinados criterios. Los traductores omiten o modifican palabras al pasar de un idioma a otro. Los copistas también intervienen en este proceso al cambiar involuntariamente o en forma intencional algún concepto. De modo que cualquier libro sagrado actual, no es igual al original.

Los sabios iniciados de miles de años atrás volcaron su enseñanza en forma de símbolos y les dieron forma de cuentos o de un juego de naipes. De esta manera estas enseñanzas pasaron inadvertidas para los ignorantes y los fanáticos, quienes no las destruyeron.

Por otra parte, todo estudiante al meditar en su conjunto de símbolos, adquiere nuevamente la enseñanza original, eterna e inalterable.

EL SIGNIFICADO DE LOS SÍMBOLOS

Pudiera pensarse que un símbolo determinado, un águila por ejemplo, representaría algo diferente para cada persona. Sin embargo, si cada uno aprende a meditar y reflexiona lo suficiente, va a llegar al mismo significado. Luego, la combinación de símbolos, o sea de significados, nos entrega una enseñanza profunda y extensa. Pueden producirse cientos de combinaciones posibles y cada una nos lleva a profundas enseñanzas  y aplicaciones a nuestro vivir. Una página del libro del Tarot daría para un volumen de cientos de páginas en la escritura convencional. Esto sin contar que tendríamos que reactualizarlo constantemente en conformidad a las nuevas revelaciones. Se puede comprender entonces que lo que estamos escribiendo es sólo una pincelada inicial a lo que cada buscador sincero debe encontrar.

UNA MÁQUINA DE INTUIR

Esta enorme riqueza de símbolos y significados permite trascender lo puramente mental y enlazarse con el mundo de las causas. Percibir, sin la limitación de los sentidos físicos, en forma “instantánea” alguna verdad, alguna cadena de acontecimientos, alguna ley universal. En los términos actuales, diríamos que permite la percepción extrasensorial, el empleo de las facultades paranormales. El libro (o naipe) no tiene poder en sí, sino que lo tiene la mente, o mejor dicho, el alma de quien lo maneja.

Esta intuición de las cadenas de “causas-efectos” le da el carácter “adivinatorio” con que popularmente se le conoce. Pero esto puede hacerlo solamente con más certeza y orientación positiva quien tenga conocimientos profundos y un autodesarrollo.

ESTRUCTURA DEL TAROT

Está compuesto por 78 páginas llamadas “arcanos”. Arcano es una enseñanza oculta, esotérica (esoterismo= lo que está  tras de). Sin embargo, está a la vista, solo hay que saberlo interpretar.

Veintidós son los llamados Arcanos Mayores. Son láminas compuestas de un conjunto de símbolos e indican 22 etapas para la transformación del ser humano común (hijo del hombre) en un ser altamente evolucionado (hijo de Dios).  Estas etapas son totalmente compatibles con cualquier forma religiosa que el ser humano haya adoptado porque son conceptos amplios y universales. Esa enseñanza nos habla de la evolución del alma y del perfeccionamiento de la personalidad para poder conseguirlo.

Tiene 16 Arcanos “de la Corte”, que representan figuras humanas y de los cuales han derivado el rey, reina, caballero y valet de los naipes comunes. Representan  16 tipos psicológicos.

Finalmente hay 40 Arcanos numéricos que se han conservado prácticamente sin modificación en el llamado “naipe español”. Están numerados del 1 al 10 para cada “color” o “pinta”.

Estos últimos representan eventos, acontecimientos. Su conocimiento permite el manejo y dominio de las circunstancias.

Los Arcanos de la corte y los numéricos se les llaman “Arcanos Menores”.

El ser humano está dotado de una parte externa, densa y temporal. Tiene también una parte muy sutil, interna y eterna. Llamémosla, por darle un nombre, individualidad.

La individualidad se expresa a través de la parte externa (llamémosla personalidad). La individualidad tiene otras formas de percepción, ya que no puede utilizar las físicas. En consecuencia, tiene otro conocimiento más trascendente, más universal. Sin embargo, este conocimiento no llega a la personalidad, porque ésta se encuentra desordenada y contaminada.

El Tarot muestra el camino mediante el cual se armoniza la personalidad y permite la expresión cabal de la individualidad. Está dirigido para aquellas personas que sienten o presienten que hay un fundamento más profundo en la vida que el aparente, que hay una manera mejor de vivir, de pensar, de sentir y de actuar.

Cuando la individualidad se sobrepone a los condicionamientos de la personalidad, comienza el momento de aprender a retornar. El Tarot en sus Arcanos Mayores muestra el camino de retorno.

De la presentación del libro "Los 22 Senderos del Arte de Vivir" de Sergio Valdivia

2 comentarios:

  1. Interesante y educativa forma de ver el Tarot.
    Gracias!!!

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  2. Deseo saber mas de esta informacion.gracias

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